"Labor Social desde el Enfoque del Desarrollo Humano sostenible y responsabilidad Social, en el marco del Carisma de Santa Juana de Lestonnac".
Mons. Rvdo. William Costa serrano.


Vicario Episcopal de la Acción Social de la Arquidiosis de Trujillo. Tengan ustedes muy buenos días.

A lo largo de las últimas dos décadas, hemos sido testigos de una creciente preocupación acerca de la pobreza y la marginalización y diversas formas de privación.

A este respecto, dos conceptos sobresalen: el desarrollo humano y la inclusión social. Ambos no se sustituyen sino que se complementan enfocando aspectos específicos, en profundidad, entendida como un reto multidimensional. No es una preocupación de ahora, los derechos sociales y civiles de los colectivos más vulnerables y desprotegidos de nuestro país para fortalecer las capacidades de varones y mujeres promocionando su liderazgo en la sociedad civil, se han mantenido a lo largo del tiempo.

Muchas personas interesadas en el bien común han formado parte de cambios importantes y visiones de trabajo con espíritu de servicio. En este espacio encontramos a Sta. Juana de Lestonnac nacida en Burdeos, Francia en 1556. Mujer que en una época de contraste muy adverso para el desarrollo humano con equidad e inclusión, inicio una acción en “el bien común” al contribuir a formar comunidades humanas para ayudar a otros a desarrollarse como personas y a fortalecer sus capacidades. Juana de Lestonnac, seis siglos atrás, ve a un montón de jóvenes en dificultad y “comprende la importancia de tenderles la mano para evitar que se pierdan como personas”. Intuye una Misión que poco tiene que ver con asistencialismos o beneficencias, se trata de una tarea preventiva que les ayude a hacerse personas capaces, por si mismas, de salir de la bruma. Juana de Lestonnac se atreve a identificarse con María de Nazaret. Madre, buscadora de la presencia de Dios en el desconcierto y en lo desquebrajado, como muchas mujeres ayer y hoy, quiere que sea la compañera y el modelo de referencia y funda la orden de Compañía de María difuminada en diferentes partes del mundo.

El Carisma de Juana de Lestonnac se encuentra reflejado en la orden de “La Compañía de María”, orden que tiene como principios, La dignidad, con reconocimiento y respeto a la persona como valor inherente a la misma. El Compromiso con la familia, en especial con las más desfavorecidas. La solidaridad, que reafirma el compromiso de servicio al prójimo sin discriminación de ningún tipo. La Coherencia, en el accionar con la población bajo un el enfoque de Humanismo Cristiano, solidario. Y el deseo del bien común, que se encuentra en el respeto a los derechos humanos o humanización del ser humano, el compromiso con la sustentabilidad; y el fomento del quehacer social y basado en tres pilares: Retribución, que son las facilidades que otorga la sociedad al ser humano para nacer, crecer y desarrollar así como asegurar su futuro. La labor social de esta congregación se amplía aquí en el Perú, donde además de asumir la formación educativa en muchas instituciones, da origen a la Asociación de Desarrollo Social, única en este rubro, que bajo el financiamiento de la Fundación de María, se encuentra comprometida directamente con realidades muy adversas para el desarrollo humano, teniendo como misión mejorar la calidad humana y capacidades técnicas, inspirada en el humanismo cristiano, los valores de participación democrática, equidad de género y el respeto a los derechos humanos.

Su labor está centrada en distintos sectores de la sociedad y el Estado para la consolidación de la gobernabilidad local, la institucionalidad democrática y calidad de vida de la población vulnerable, especialmente de niños, niñas, jóvenes y mujeres.

La labor Social desde el Enfoque del Desarrollo Humano sostenible y responsabilidad Social, en el marco del Carisma de Santa Juana de Lestonnac, se encuentra íntimamente ligada en nuestra época actual con la exhortación apostólica del Evangelii Gaudium, sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, primer documento responsable del Papa Francisco . En este documento, nuestro Papa Francisco se refiere a la importancia del “Enfoque de Desarrollo Humano sostenible” ofreciéndonos una visión motivadora e interpelante acerca del espíritu misionero y evangelizador de la Iglesia, de la que todos formamos parte, a partir de una transformación misionera en la que no se rehúye un análisis de la sociedad actual y ofrece claves para el mundo actual. En este anuncio se hace especial hincapié en dos cuestiones sociales: “la inclusión social de los pobres” y “la paz y el diálogo social”, para incluir como colofón la influencia del Espíritu Santo en el anuncio misionero y el ejemplo de la Virgen María.

Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia. Se acusa de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres pero, sin igualdad de oportunidades, las diversas formas de agresión y de guerra encontrarán un caldo de cultivo que tarde o temprano provocará su explosión. He aquí la importancia de asociaciones como esta que se involucran directamente en fortalecer capacidades y buscar su desarrollo. El concepto de desarrollo sostenible, en el sentido de respetuoso hacia el medio ambiente, resulta difícilmente compatible con las teorías e ideologías mercantilistas, predominantes en la historia moderna de la humanidad, El Papa Francisco nos dice: “.. el desarrollo sería sostenible si vinculara las decisiones económicas con el bienestar social y ecológico, es decir, vincular la calidad de vida con la calidad del medio ambiente y, por lo tanto, con la racionalidad económica y el bienestar social”. En otras palabras, el desarrollo es sostenible si mejora el nivel y la calidad de la vida humana debe garantiza y conserva los recursos naturales del planeta. Esto implica que no debe tomarse de la naturaleza más de lo que ésta pueda reponer, a fin de que la explotación de los recursos naturales necesaria para satisfacer las necesidades humanas legítimas sea duradera y con futuro.

Nuestro compromiso nos dice el Papa Francisco debe ser: Garantizar, ahora y en el futuro, la satisfacción de las necesidades básicas, así como la preservación de un medioambiente sano y saludable del que podamos disfrutar todos y, por consiguiente, el logro de un nivel o calidad de vida y de bienestar dignos para todos.

La paz y el dialogo social, tiene que mucho con la esfera Ética , con el equilibrio que nos lleve a la calidad de vida y la equidad, sostenibilidad y responsabilidad basado en los principios en los que son formados las personas. Sta. Juan de Lestonnac tuvo una visión similar a la que ahora perseguimos en nuestros días.

Ve la necesidad de ser parte del todo y ayudar al otro en su desarrollo, la labor social, el empeño de mejorar al desvalido y darle no solo asistencia si no herramientas para sus sostenibilidad en el tiempo son la base de lo que persigue la Iglesia: Fortalecer Capacidades, principios y valores en el ser humano, productos no tangibles, que lo acercan a ser más hijo de Dios y más humano, tal vez bienes no materiales en el momento, pero si perdurables en el tiempo que le darán la fortaleza suficiente para delinear su camino y formar bases colectivas para un desarrollo en paz.

Al terminar permítanme tomar las palabras del Papa Francisco: La paz necesita de la fuerza del mansedumbre, la fuerza no violenta de la verdad y el amor. “UN POCO DE MISERICORDIA HACE AL MUNDO MENOS FRIO Y MAS JUNTO”